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«Procrastinación y emociones: dejo todo para después…

"Procrastinación y emociones: dejo todo para después…

Desde hace mucho tiempo que en lo personal vengo luchando con mi propia procrastinación, que hoy es un tema que todos hemos analizado en nuestro fuero interno y que muchos estamos tratando de poder buscar estrategias efectivas para poder lograr que nuestro día sea más eficiente y efectivo.

Nuestra productividad debemos mejorarla y no vivir con esta sensación de culpa, al decir que paso todo el día y siento que no avance en nada. Esto es real y esta afectando mucho a las empresas y trabajadores en general, es por esto por lo que todos hemos sabemos y somos conscientes que hemos experimentado esa procrastinación en algún momento de nuestras vidas. Esa sensación de postergar esas tareas importantes que, si bien las anotamos, nos mandamos mail, la escribimos en nuestra agenda regalona o nos mandamos WhatsApp para recordarnos y aun así caemos en la trampa de la dilación. La procrastinación puede afectar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos. Sin embargo, entender el mundo emocional subyacente y aprender a trabajar con él puede ser clave para superar esta tendencia.

La procrastinación en adultos puede ser resultado de varias causas emocionales, el miedo al fracaso, la falta de motivación o la ansiedad por el rendimiento son solo algunos ejemplos. Es fundamental reconocer y abordar estas emociones para poder avanzar y esto es tan asi, que sin duda esas emociones están afectando mi falta de concentración y eso implica un según paso que es desarrollo de competencias emocionales y en este sentido el autoconocimiento emocional es vital, porque los adultos deben tomar conciencia de sus emociones y comprender cómo influyen en sus patrones de procrastinación. Identificar los miedos subyacentes o las creencias limitantes puede ser el primer paso para superarlos, por ejemplo; “Imagina que tienes un proyecto importante en el trabajo que debes completar, pero constantemente lo pospones y encuentras excusas para no comenzar. A medida que reflexionas sobre tu comportamiento, identificas un miedo escondido a fracasar. Crees que, si te enfrentas al proyecto y no obtienes los resultados esperados, serás juzgado negativamente por tus colegas y superiores, lo que podría afectar tu reputación y tus oportunidades futuras.

Debido a este miedo al fracaso, te encuentras procrastinando, posponiendo el inicio del proyecto. Tus creencias limitantes te hacen pensar que, si no comienzas, no puedes fracasar. Sin embargo, al posponer, también te impides a ti mismo tener éxito y lograr tus metas.

Algunas de las creencias limitantes pueden ser:

  • «No soy lo suficientemente inteligente para lograrlo.»
  • «Siempre cometo errores, no puedo hacerlo bien.»
  • «No merezco tener éxito.»
  • «No tengo las habilidades necesarias para enfrentar este desafío.»
  • «No puedo superar mis limitaciones.»
  • «No soy lo bastante bueno/a para competir con los demás.»
  • «Siempre termino fracasando, ¿para qué intentarlo?»
  • «No puedo hacer nada al respecto, así soy yo.»
  • «Nunca conseguiré lo que quiero, es imposible.»
  • «No merezco recibir reconocimiento o elogios.»

Asi es como una vez que nos damos cuenta de que este miedo es lo que te está frenando, puedes comenzar a trabajar en superarlo. Puedes desafiar tus creencias limitantes al reconocer que el fracaso es una parte normal del crecimiento y el aprendizaje. Aceptar que cometer errores es una oportunidad para mejorar y crecer te permite enfrentar el proyecto sin el temor constante a fallar.

Identificar y abordar estos miedos y creencias limitantes te ayudará a superar tus patrones de procrastinación y te permitirá tomar medidas hacia tus metas de manera más efectiva. Es importante recordar que superar estos obstáculos puede llevar tiempo y esfuerzo, pero el primer paso de reconocerlos ya es un gran avance.

Otro factor clave es la gestión emocional: Aprender a regular las emociones de manera saludable es esencial para evitar la procrastinación. El desarrollo de habilidades como la resiliencia, la automotivación y la regulación emocional puede marcar la diferencia en la capacidad de enfrentar tareas difíciles sin caer en la postergación y sumaria además la disciplina y la auto motivación.

Pero los adultos es una parte del problema, los que tenemos hijos, el problema es mayor por que debemos luchar contra las pantallas y las redes sociales en esta falta de eficiencia y productividad que nos lleva al procrastinación.

En ese sentido los niños pueden verse afectados por la procrastinación, y es importante abordar esta tendencia desde una edad temprana para fomentar hábitos productivos y evitar frustraciones futuras.

Es por eso como siempre digo, que enseñar habilidades para la vida que implican la planificación, la atención plena, entre otros, puede ayudar a los niños a desarrollar habilidades de organización y gestión del tiempo que puede ser de gran ayuda para evitar la procrastinación. Por ejemplo establecer rutinas que es lo que muchas veces hemos oído o planificar tareas y establecer metas realistas les brindará estructura y les enseñará a priorizar sus responsabilidades.

Otro factor es fomentar la motivación intrínseca, es decir cultivar la motivación interna en los niños. Ayudarles a descubrir sus intereses, establecer metas personales y celebrar los logros alcanzados los mantendrá enfocados y disminuirá la tendencia a postergar. Para eso es vital el apoyo emocional y es aquí donde los niños también logran tener su lugar de resguardo, donde puedan encontrarse cuando se sientan abrumados o ansiosos ante ciertas tareas, lo que puede llevar a la procrastinación. Y ahí el poder brindarles apoyo emocional, escuchar sus preocupaciones y enseñarles estrategias de afrontamiento les dará confianza para enfrentar desafíos y evitar la procrastinación.

Y por ultimo, nuestra gran amenaza diaria, las redes sociales, los IG, los tiktok, los videos entretenidos, etc. Todo lo que sume pantallas en los niños y sin duda en los adultos, puede ser una herramienta poderosa para aprender, pero también un factor que contribuye a la procrastinación. En lugar de permitir que las pantallas gobiernen nuestro tiempo y el de nuestros hijos, animémoslos a explorar el mundo real, a desafiar sus límites y a descubrir su potencial, que se aburran que se ensucien, que jueguen con tierra, barro, que canten, bailen que exploren, investiguen, por que sin duda la verdadera grandeza se encuentra fuera de la pantalla, en las experiencias, la interacción humana y el crecimiento personal. Ayudemos a nuestros niños a equilibrar el uso de la tecnología y a aprovechar al máximo cada momento para construir un futuro lleno de logros y satisfacción personal y sin duda también en nosotros como adultos.

La procrastinación puede tener un impacto negativo en nuestras vidas, lo sabemos, hoy hay personas que están perdiendo su trabajo por su falta de eficiencia y afectara tanto en el ámbito personal como en el profesional. Reconocer y abordar el mundo emocional subyacente es esencial para superar esta tendencia. Tanto en adultos como en niños, el autoconocimiento, la gestión emocional y el fomento de habilidades prácticas son clave para prevenir la procrastinación y promover una vida más productiva y satisfactoria.

Como siempre digo “ Todo es Educación emocional”

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