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La influencia de las mascotas en el mundo emocional de nuestros hijos

La influencia de las mascotas en el mundo emocional de nuestros hijos

Por Arnaldo Canales Benítez

Director Ejecutivo Fundación Liderazgo Chile (FLICH).
Impulsor de la Ley de Educación Emocional en Chile.
Magister en Educación emocional y Máster en neurociencia aplicada

Espero y creo no equivocarme al pensar que todo niño sueña con tener un perrito o un gato, los más soñadores quisieran un caballo o un unicornio en el patio de su casa. Y así, inicia mi reflexión en cuanto al tema que les expongo. Que importante en nuestras vidas puede resultar convivir con una mascota. Son tantas las historias de familias en torno a sus mascotas, la mayoría de ellas felices donde los recuerdos son de compañía, encuentros, viajes, travesuras, bienvenidas, paseos por los parques, entre tantas otras situaciones.

Una mascota puede resultar el punto de discordia dentro de una familia como por ejemplo ¿Quién la saca a pasear un día de invierno con lluvia? O bien puede reencontrar a una familia que en la cotidianidad vivía cada uno en “su mundo” y que ahora gracias a un gato que llegó al hogar todo gira en relación con él, generando espacios de conversación, risas, responsabilidades y armonía.

La presencia de mascotas en la vida de nuestros hijos es totalmente beneficiosa para su desarrollo emocional. Los vínculos afectivos que van naciendo entre los niños y sus mascotas inician un descubrimiento de las emociones que puede experimentar y que a través de esa mascota le ayudara a identificar, regular y validar sus propias emociones. Y, al mismo tiempo, el tener la responsabilidad de cuidar a una mascota, como alimentarla y brindarle atención, permite que los niños desarrollen una mayor autoconciencia y habilidades de regulación emocional. También el observar y satisfacer las necesidades de su animalito fomenta la empatía, ya que los niños aprenden a reconocer y responder a las señales emocionales de otros seres vivos, lo que claramente serán herramientas para el resto de sus vidas.

Hoy en día, cuando los tiempos son escasos y siendo Chile uno de los países donde más horas laborales se trabajan, estando por extensas jornadas fuera del hogar, las mascotas resultan ser grandes aliados al momento de acompañar a nuestros hijos, de seguro más de alguna vez observaron o bien escucharon como sus niños le contaban un secreto a su mascota, claro, para ellos resultan ser confidentes y tienen la certeza que no se lo podrán contar a nadie. Momentos así nos invitan a reflexionar del amor incondicional que estos seres vivos peludos, de 4 patas (en su mayoría) pueden entregar y de manera completamente desinteresada.

Algunos beneficios de tener una mascota en el hogar:

  1. Las mascotas pueden actuar como facilitadoras sociales en espacios de interacción.
  2. El cuidar a una mascota aumenta la autoestima y confianza en los niños.
  3. Los niños aprenden la importancia de la
  4. Aparecen sentimientos de empatía hacia otro ser
  5. Se establece rutinas diarias en los niños (alimentación, baño y cuidado de la mascota)

Las mascotas también pueden tener un papel terapéutico en la vida de nuestros hijos. Estudios han demostrado que interactuar con mascotas puede reducir el estrés, la soledad y la ansiedad, promover la liberación de hormonas relacionadas con la felicidad, como la oxitocina y regular nuestro estado de ánimo. La simple presencia de una mascota puede brindar tranquilidad, armonía y aunque no lo crean en muchos casos esperanza de un día mejor.

Mientras preparaba esta columna me encontré con una investigación del NIH (National Institute of Health) del gobierno de Estados Unidos, que dice que las mascotas juegan un papel crucial en el bienestar emocional y físico de las personas, suena obvio, pero existe evidencia científica. Y, esto lo digo por si alguna vez han dudado en tener una mascota o regalarles una a sus hijos. Les comento mi experiencia: Cuando mis hijos eran pequeños decidimos como familia tener una perrita, su nombre era “Clarita” mi fiel compañera de los domingos en la cancha, y una fuente de amor inagotable para mis hijos, era quien nos despedía a todos en las mañanas y la primera en recibirnos al llegar en las noches, cuantos momentos vivieron mis hijos con ella, recuerdos que hasta el día de hoy, nos permiten tenerla presente en un almuerzo, cuando voy a jugar a la pelota con mi hijo, en un recorrido en el auto con mi hija- Ella, una peludita blanca, pequeña de 4 patas, marcó la vida de toda mi familia, mis hijos ya son grandes y el mejor regalo que le hemos dado como padres, fue a Clarita.

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