El nuevo terror de los jóvenes
“Miedo de perderse lo que pasa afuera”
Por Arnaldo Canales Benítez
Director Ejecutivo Fundación Liderazgo Chile (FLICH).
Impulsor de la Ley de Educación Emocional en Chile.
Magister en Educación emocional y Máster en neurociencia aplicada
En la actualidad, Chile vive un tema muy delicado con el uso de las pantallas, considerando que solo tres datos importantes en esta columna:
- En Chile 7 de cada 10 niños ya tienen celulares antes de los 9 años, sin considerar otros aspectos de la recompensa inmediata, de la impulsividad, de la hiperactividad y el déficit atencional que hoy están viviendo muchos niños y jóvenes en el país.
- Los jóvenes se inician en la pornografía entre los 8 y los 12 años. En edades más avanzadas –entre los 13 y 17 años–, siete de cada 10 adolescentes consumen porno, según estudios de la Fundación FAD Juventud y Save The Children.
- Un estudio publicado por la Sociedad Chilena de Pediatría el año pasado, dice que las niñas y niños en Chile pasan entre 5,3 y 6,1 horas diarias frente a las pantallas; lo que equivale a más de un tercio de su tiempo despiertos.
Pero además de estos factores de riesgo que están presente en una sociedad que cada vez es más ciega o no queremos reconocer, existe otros factores de riesgo y que hacen que la adicción a las pantallas sea muy compleja y que está dado por una expresión que se ha convertido en moneda corriente, especialmente entre grupos de jóvenes, que la utilizan como una especie de etiqueta para describir un sentimiento común en la era de las redes sociales y las pantallas: el FOMO. «Es que me dio FOMO» y que en Chile es que estoy en “línea”, “conectado”, es una frase que a menudo se escucha, y aunque pueda parecer un término propio de los millennials, en realidad es un acrónimo que afecta a personas de todas las edades.
FOMO proviene del inglés «Fear Of Missing Out», que se traduce al español como «miedo de perderse». Es el temor que experimentamos cuando sentimos que podríamos estar perdiéndonos algo interesante o importante, ya sea un evento social, una invitación a una fiesta, o incluso un acontecimiento virtual en las redes sociales. Este fenómeno ilustra cómo las plataformas digitales han transformado nuestra forma de percibir la realidad y nuestras relaciones sociales.
El FOMO es una manifestación del impacto de las redes sociales en nuestra vida diaria. En un mundo hiperconectado, donde la información fluye constantemente a través de pantallas, es fácil sentir que estamos perdiéndonos algo en el mundo exterior cada vez que desviamos nuestra atención de nuestros dispositivos. Las redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter y Snapchat, junto con aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram, juegan un papel importante en la propagación del FOMO.
El despliegue constante de momentos aparentemente perfectos, fotos de eventos sociales, logros personales y viajes exóticos en las redes sociales puede llevar a que otros se sientan excluidos o inadecuados. Las vidas editadas y filtradas que vemos en las pantallas pueden dar lugar a una sensación de insatisfacción y ansiedad. Este efecto se ha vuelto tan común que, en lugar de disfrutar plenamente de un momento, algunos están más preocupados por documentarlo para compartirla en sus perfiles, temiendo que, si no lo hacen, se perderán la aprobación social y la validación que conlleva.
El FOMO, sin embargo, no es una preocupación reciente. La sensación de perderse algo ha existido siempre, pero las redes sociales y la tecnología de las pantallas lo han amplificado. Para combatir el FOMO, es importante encontrar un equilibrio entre el mundo digital y el mundo real. Aquí hay algunas estrategias que siempre recomiendo, pero más allá de los tips, hay que hacer un trabajo profundo en educación emocional, en las escuelas y en la misma familia.
- Sugiero que lo primero sea establece límites en el tiempo de pantalla: Programa momentos de desconexión de tus dispositivos para disfrutar de experiencias en la vida real sin distracciones. Si tiene menos de 12 años ojalá, pueda la familia, tener tolerancia cero al celular.
- Otro aspecto es practicar la atención plena: Aprende a vivir en el presente y a disfrutar de lo que estás haciendo en lugar de preocuparte por lo que podrías estar perdiéndote.
- Y uno aspecto relevante es aprende a decir no: No te sientas obligado a asistir a cada evento o responder a cada invitación virtual. Prioriza tu bienestar y tu tiempo.
Es importante recordar que las redes sociales muestran una versión idealizada de la realidad: Las vidas de las personas en línea no siempre reflejan la verdad completa. Nadie es perfecto, y todos experimentan altibajos.
Arnaldo Canales
Director de ONG FLICH

