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4 Autores que hablan sobre inteligencia emocional

4 Autores que hablan sobre inteligencia emocional

Venimos de atravesar una larga historia en la que nos enseñaron  que somos ante todo seres racionales, criaturas  que siempre razonamos para hacer las cosas, desestimando, desvalorizando, y por lo tanto descuidando nuestra genuina “Zona Emovere”, nuestra zona motor, la que genera el movimiento, la acción.

Sin posicionarnos en la mirada de un solo autor, si no intentando sumar sus aportes, quizás podamos ver juntos que  las emociones, tienen algunos de esos componentes y rasgos que necesitamos tener en cuenta siempre: son respuestas psicofisiológicas adaptativas (fisiológicas y comportamentales) al percibir estímulos externos (objetos, personas, lugares, sucesos) o internos (recuerdos, pensamientos). Son subjetivas, o sea que hay tantas formas de sentir las emociones como personas.Y además, son automáticas, no implica una acción consciente.

 

Hace un tiempo, distintos referentes vienen manifestando su interés, su aproximación y su colaboración para   comprendernos con más claridad y relacionarnos mejor con nosotros mismos y con quien tenemos enfrente.

Quizás, como ligero primer pantallazo, algo así como primer movimiento para ir aproximándonos a este proceso de acercamiento entre ciencia y nuestro universo emocional, nos pueda ser útil recordar hoy la colaboración de cuatro referentes del tema,  teniendo en cuenta que  los aportes de la ciencia  son un acercamiento a la verdad, ya que la posibilidad de cuestionar, de construir criterios y de sumar aportes para acercarse más y mejor, está abierta siempre.

En 1983, Howard Gardner (Estados Unidos), psicólogo de Harvard, en su teoría de las inteligencias múltiples introdujo la idea de incluir la inteligencia interpersonal (comprender a los demás, sus intenciones, motivaciones y necesidades) y la inteligencia intrapersonal (la capacidad para comprenderse a uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios). Señaló inicialmente siete capacidades o aptitudes pero estas 2 que nombré, las califica de “inteligencias personales”. Son las que tienen relevancia en la inteligencia emocional. 

En 1990, Salovey y Mayer (Estados unidos), dice que la inteligencia emocional consiste en la habilidad para gestionar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones. 

En 1995, para Daniel Goleman (Estados Unidos), la Inteligencia emocional consiste en conocer las propias emociones, manejarlas, motivarse a uno mismo, reconocer las emociones de los demás y finalmente, establecer relaciones. Y en 1998 la redefine como “la capacidad para reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, para motivarse y gestionar la emocionalidad en nosotros mismos y en las relaciones interpersonales”.

En 2022, Pablo Roman Lüscher (Argentina), relaciona la inteligencia emocional con la inteligencia intrapersonal y la interpersonal, con elementos de la inteligencia ejecutiva como la metacognición, la flexibilidad cognitiva (componentes también de las funciones ejecutivas) y otros aspectos que tienen que ver con el autoconocimiento, con una fuerte presencia del control inhibitorio, donde la regulación emocional tiene un papel importante. Expresa que la experiencia afectiva está presente siempre, en todo proceso, por lo tanto, con Inteligencia Emocional, tengo la capacidad de percibir la emoción, de comprenderla, manejarla y utilizarla. Se da con procesos metacognitivos, unidos a procesos conscientes de regulación emocional (percibir las emociones, frenar nuestros impulsos, reflexionar sobre lo que sentimos y lo que pensamos y saber tomar decisiones). 

A esto se suma el concepto tan nombrado actualmente de  Educación Emocional, como  proceso pedagógico, contínuo y permanente,  a través del cual se va educando,  desarrollando y entrenando las competencias que engloba esa inteligencia emocional. Es necesario que  este proceso se desarrolle de manera sistematizada y estructurada, sea sostenido en el tiempo, sea vivencial y vaya generando hábitos que contribuyan a la salud  y bienestar emocional e integral de las personas.

Si a esta altura del siglo ya vamos contando con el interés y la colaboración actualizada de la Ciencia respecto de nuestras emociones, desde varios enfoques; si ya tenemos más claridad  de  ricos y complejos conceptos como inteligencia emocional y  educación emocional, seguramente tengamos que sumar nuestra parte para hacer más palpable este necesario proceso de mejora.

Hoy día, estando mejor que hace unos años en cuanto al acercamiento del mundo científico y educativo al universo de las emociones, nos corresponde asumir la formación y transformación en el tema comenzando por casa, para poder compartir con otras personas, de manera accesible, justa y generosa, los ricos aportes que en los últimos años se vienen sucediendo desde distintos referentes del estudio de las emociones y de la inteligencia emocional.

Y siempre tener presente que cualquier intento de transformación es un energizante desafío que tendrá una cuota de percepción amenazante, con las resistencias que implica cualquier propuesta de  modificación del Status Quo, es decir, cualquier trabajo para realizar cambios a nivel personal y social, tendrá sus obstáculos, sus esfuerzos, sus frustraciones, sus logros, sus satisfacciones, y todos los aportes que podemos ir haciendo a la hermosa complejidad que tenemos como seres humanos y como comunidad en este planeta.

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