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El poder del agradecimiento en los niños

Agradecimiento en los niños¿Sabían que existen más de 500 fenómenos emocionales? ¡¡¡Así es!!! Y entre esta gran gama de emociones, la gratitud es una de las más enriquecedoras, porque además de hacernos sentir bien, es buena para el cuerpo y la mente. Este concepto va mucho más allá de dar las gracias a los demás. Su experiencia y expresión requiere que los niños utilicen un conjunto de habilidades socioemocionales complejas y para esto, necesitan de sus padres y/o cuidadores que acompañen el proceso.

Durante la Pandemia hemos visto a personas que han vivido esta crisis desde el miedo, la incertidumbre, la tristeza o ansiedad y,  como los padres han intentado generar estrategias para poder encontrar el bienestar emocional de sus hijos, pero cuando hablamos de gestión emocional es un tema que muchos desconocemos y somos incapaces de entender, resultando imposible modelar de forma eficiente, dado a la carencia que tenemos en nuestro mundo interno; el mundo de las emociones y así el manejo éstas hoy en día nos hace analfabetos emocionales.

El agradecimiento, además va apalancado con trabajar el autoconocimiento, el conocerse a sí mismo, y podemos encontrarnos con él a través de distintas actividades como yoga, escribir, tejer, yoga, entre otros. Cuando uno trabaja en actividades de autoconocimiento, sin caer en trampas como obviar nuestro mundo interior, sin duda estamos beneficiando nuestro bienestar integral. Cuantas veces nos hablamos de manera deshonesta, no nos cuidamos, no nos hacemos cariño, somos personas que estamos poco conscientes que el autodiálogo es la base para cuidarnos y cuidar al otro, y en la medida que trabajamos el agradecimiento desde lo más simple como: dar las gracias por estar vivo, por tener hijos sanos, por el solo hecho de despertar cada mañana y poder respirar nuevos aires, nuestro cerebro y nuestro vínculo emocional sobre las propias vivencias  hace que el autodiálogo se construya desde una narrativa mucho más sana y sin duda nos contribuye a nuestro bienestar.

En relación a los niños, la gratitud es una de las mayores emociones para trabajar la salud mental y se ha comprobado que trae muchos beneficios a quienes la incorporan en el día a día. Un dato no menor es que el 90% de nuestras conversaciones son con nosotros mismos y sólo un 10% de estas las externalizamos. Y ahí nace la pregunta ¿Qué conversan nuestros hijos con ellos mismos, cómo se habla, se autofragelan? Por lo mismo es esencial la “Cultura del Reconocimiento” a que padre o madre no le ha pasado que, cuando va al jardín infantil o colegio a buscar a sus hijos y ellos los están esperando con el dibujo que hicieron en clases en sus manos, para que antes de cualquier cosa, lo reciban, lo admiren como un tesoro y luego le den la ubicación privilegiada de la puerta del refrigerador con muchos imanes. Esos gestos; besos, abrazos y miradas son sinónimos de agradecimiento y fortifican a la persona proporcionándole herramientas que pueden serles útiles para desarrollar una autoestima positiva en los distintos momentos de la vida. Y, también serán la clave ya que padres agradecidos y considerados favorecen que sus hijos también lo sean. Un niño podrá tener muchos regalos, muchos juguetes, pero nunca olvidará las palabras que los padres depositan en ellos.

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Greensboro indicaron que en los más pequeños la gratitud implica la toma de perspectiva y el conocimiento emocional, habilidades que comienzan a desarrollar más rápidamente entre los tres y los cinco años, así como también entre los 7 u 8 años ya tengan más internalizado el concepto y esto es, porque a esa edad es más fácil pensar en los demás. Ahora, es primordial el papel que juegan los padres, ya que ellos son el ejemplo a seguir, son los modelos de conducta para los hijos, transmitiendo tanto de manera verbal como gestual el agradecimiento. Para esto, es básica la coherencia entre lo que proponen los padres y cómo actúan, es decir, si les decimos a los hijos que hay que compartir con sus amigos, pero nosotros como padres somos egoístas con familiares, estaríamos entrando en una contradicción con el discurso que proponemos a nuestros hijos, y no olvidemos que los niños al darse cuenta de esto, serán los primeros en anunciarnos nuestro error.

Mostrar agradecimiento puede tener consecuencias muy beneficiosas, especialmente, en adolescentes. Un estudio desarrollado por la Universidad Estatal de California hace unos años demostró que aquellos que eran agradecidos fueron más propensos que los menos agradecidos a ser felices. Asimismo, presentaron menos predisposición a abusar de las drogas y el alcohol y a tener problemas de conducta en la escuela.

Una gratitud honesta y genuina toma tiempo en integrarse como parte de la personalidad y por lo mismo debemos internalizar esta emoción desde pequeños, ya que un niño que sabe y practica el dar las gracias puede ser más paciente y tolerante con las personas que lo rodean, puede ser también más empático, más generoso con todo lo bueno que la vida le ofrece; lo que se traduce en mejores habilidades sociales y no menos importante, es más optimista, positivo y feliz.

“Tengo los lentes más lindos para ver la vida, incremento el valor de todo lo que te rodea, danzando con la alegría para celebrar cada momento de la existencia, mirando lo bueno de tu experiencias pasadas y presentes. Te ayudo a enfrentar los desafíos con actitud de aprendizaje” … Atentamente La Gratitud. 

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