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Columna escrita por Miguel Ángel Santos Guerra “Homenaje a la comunidad educativa”

Homenaje a la comunidad educativa

Ha llegado a su fin el curso escolar. Un fin de curso más esperado que nunca por lo intenso, incierto y difícil que lo ha hecho la pandemia. Es el momento de hacer balance. Es el momento de reconocer el esfuerzo, la constancia y la responsabilidad de la comunidad educativa en el ejemplar desarrollo de la enseñanza presencial. Los miembros de la comunidad educativa vencieron el miedo y la incertidumbre, resistieron heroicamente el frío en el invierno, doblaron las horas de trabajo para atender las demandas digitales, vigilaron el cumplimiento de las normas, pusieron el corazón en la tarea para que los alumnos y las alumnas se sintieran acompañados y protegidos, aprendieron a mirarse profundamente a los ojos ya que los labios estaban ocultos por las mascarillas…Ha terminado un curso que comenzó lleno de incertidumbre, de perplejidad, de miedo y de tanteos. Nunca había sucedido algo así. Nunca se había afrontado un curso en esas condiciones excepcionales. Es el momento de felicitar a la comunidad educativa, de agradecer su esfuerzo callado y perseverante, de rendirle un homenaje sincero y entusiasta.

Este artículo tiene dos direcciones, una descendente y otra ascendente. O, si se prefiere, una externa y otra interna. La primera (descendente y externa) da cuenta del merecido homenaje que ha rendido el Gobierno de la nación a toda la comunidad educativa del país (también lo han hecho algunas Comunidades Autónomas). Un acto en el que se expresa la admiración, la felicitación y la gratitud de la sociedad por el esfuerzo continuado y el indudable éxito conseguido en el desarrollo de la actividad académica y en el control de la difusión del virus. Los datos son incontestable en uno y otro sentido. Y eso se debe a la responsabilidad y al sacrificio de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa. La segunda (de carácter ascendente e interno), recoge el testimonio de Juan Carlos Muñoz, un profesor y amigo de Jaén, que envía a mi blog una efusiva felicitación a todos los estamentos de la comunidad educativa, no solo a la suya sino a la de toda la nación. Lo hace desde dentro, como testigo de primera fila y participante de ese gigantesco esfuerzo, nacido del compromiso y de la pasión por la tarea bien hecha.

Desde mi punto de vista, al hablar de la comunidad educativa, ha de hacerse presente a todos los niveles del sistema, desde la Educación Infantil hasta la Universidad. Sin excepción.

Voy a la primera parte, que calificaba de descendente y externa. Descendente porque procede del poder y externa porque nace fuera de la comunidad educativa. En el palacio de la Moncloa tuvo lugar hace unos días un emotivo acto de homenaje a la comunidad educativa. Estuvo presidido por Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno y por las ministras de Educación, Isabel Celaá y de Sanidad, Carolina Darias. Asistieron autoridades educativas de las comunidades autónomas, representantes de asociaciones de padres y madres, de sindicatos y representantes de todos los estamentos de la comunidad educativa.

Hubo música para comenzar, estupenda música, ofrecida por el cuarteto Matrice que interpretó magistralmente la variación Golberg número 30 de Juan Sebastián Bach. También cantaron, en dos turnos, los integrantes (alumnos de 5º y 6º e Primaria) del coro del Centro Integrado de Música Padre Antonio Soler de El Escorial.

Y luego, un minuto de silencio para despedir emocionadamente a aquellos miembros de la comunidad educativa que se han ido a causa de este maldito virus.

Habló una directora de una Escuela Infantil, una madre de familia, una alumna de Bachillerato y un alumno de Formación Profesional… Eché de menos la intervención de algún docente y de algún miembro del personal de administración y servicios. ¿Por qué no todos los estamentos de la comunidad? Y eché de menos, sobre todo, la referencia y la presencia de la Universidad española. ¿No es, acaso, comunidad educativa? ¿Por qué excluirla de ese homenaje que tanto merece?

Se leyó una Declaración Institucional del Gobierno de España en la que se reconoce y agradece el trabajo coordinado y responsable de la comunidad educativa.

Sé que este tipo de actos, para ser creíbles, para no ser tachados de propagandísticos, deben ir acompañados por políticas comprometidas, inclusivas y sensibles, por una preocupación auténtica de atender las necesidades de los docentes y por una cercanía emocional que les haga sentirse valorados y respetados.

Voy a la segunda parte, que calificaba de ascendente e interna. Ascendente porque la felicitación procede de un docente de a pie y por consiguiente, de alguien que habla desde dentro porque es parte de una comunidad educativa. Reproduzco el texto que he recibido en mi blog.

“Escribo el 23 de junio, una vez que se han dado las vacaciones al alumnado en toda Andalucía (en la provincia de Jaén ha sido hoy, ayer se dieron en otras provincias andaluzas). He querido entrar en esta ventana para felicitar a todas las comunidades educativas por el enorme esfuerzo que han realizado durante este curso tan “especial” como consecuencia de la pandemia del Covid.

Mi felicitación, en primer lugar, es para el alumnado. He comprobado en mi colegio, y también por los medios de comunicación en otros centros, que la actitud del alumnado ha sido espectacular, han mantenido las medidas de seguridad con gran naturalidad y disciplina. Me ha impresionado que desde el primer día del curso hasta el último su comportamiento haya sido magnífico. Merecidas vacaciones para ellos y ellas.

Mi felicitación, en segundo lugar, para el profesorado. Sin su dedicación y sin su constancia no hubiera sido posible, en estos tiempos tan complicados desde le punto de vista sanitario, que se hubieran podido abrir los colegios para dar clases presenciales con garantías para todos y todas. Hemos demostrado ser esenciales y así se nos ha reconocido. El número de contagios y de aulas en cuarentena ha sido muy inferior al esperado inicialmente. Este curso, más que nunca, las vacaciones son merecidísimas. Enhorabuena a mis colegas.

Esta felicitación hacia el profesorado la hago extensible a todos los profesionales que actúan en los centros educativos: orientadores y orientadoras, monitores de servicios complementarios, conserjes, administrativos y administrativas, monitores escolares, personal de limpieza…

Quiero felicitar también a las familias, que, en un principio y con toda la lógica del mundo, sentían miedo ante la presencialidad de la enseñanza, porque han transmitido a sus hijos e hijas los consejos y medidas oportunas para facilitar nuestro trabajo docente.

Deseo felicitar, en la medida de sus actuaciones, ya que no todas han sido ejemplares, a los ayuntamientos por hacer un esfuerzo en potenciar la limpieza de aseos en horario escolar, a la administración educativa autonómica por aumentar los recursos humanos en lo que se ha denominado refuerzo covid (no todos los centros ha dispuesto de ellos) y los recursos económicos, que se han destinado a partidas para hacer frente a los cuantiosos gastos que origina una situación sanitaria como la presente: desinfectantes, gel para limpieza de manos, papel para secar manos, papeleras con pedales, dispensadores de geles hidroalcohólicos y de gel de manos,… (doy fe de ello como secretario de un centro) y de otros recursos materiales: mascarillas y geles hidroalcohólicos. Aún hubiera sido necesario más actuaciones para aumentar la distancia entre el alumnado o el desdoble de aulas, pero aún así este esfuerzo también hay que reconocerlo.

No sé si se me queda alguien en el tintero, que me disculpe… Con esta intervención he tratado cumplir con lo indicado en tu entrada de la semana anterior “Gratitud en acción”. En este caso sería “felicitación en acción”. Un abrazo”.

Me sumo a estos dos homenajes, justos por merecidos y valiosos por necesarios. Me gustaría que el aplauso de la sociedad resonase de forma clara y sincera en el corazón y en la mente de todos y de todas quienes han sido protagonistas de una gesta inolvidable.

Columna de Miguel Ángel Santos Guerra
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